La visión del autor contempla al 2010 como futuro de la sociedad y la tecnología en la educación, considera(ba) que para esa fecha la educación sería más democrática, todos contarían con el acceso y la disponibilidad del conocimiento; las diferencias sociales no se basarían en capital económico sino en conocimiento (los que saben y los que no).
La fecha llego, y podemos observar que muchas de sus predicciones se han convertido en realidades, que el imaginario tecnológico de los individuos ya no solo abarca al entretenimiento, sino que se vislumbra a la tecnología en nuevas formas de educación.
La sociedad ha cambiado su forma de comunicarse, de vivir, de comportarse lo que ha generado la creación de mercados culturales diferentes; el acceso al entretenimiento no es igual que hace 10 años, y dentro de diez años seguramente no será nada parecido a lo que tenemos ahora. El avance es cada vez más veloz, las necesidades del usuario nativo, aquel que ha nacido y crecido con la tecnología, deben compensarse de formas más interactivas y mejor estructuradas (formato y contenido) para su comprensión e interacción.
Los docentes (inmigrantes digitales) deben considerar la creación de contenidos educativos que interesen a los nativos, para conformar una sociedad más cercana a la tecnología y que haga un mejor uso de ella; la brecha alfabetogeneracional debe reducirse, a través de una capacitación al inmigrante digital dado que de la colaboración inmigrante-nativo dependerá la conformación de la sociedad del conocimiento.
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